sábado, 20 de noviembre de 2010

Seguridad en el comercio electrónico

La seguridad sigue siendo el punto más débil del comercio electrónico, y aunque su implantación y su constante crecimiento sea un hecho desde hace años, la desconfianza todavía tiene su peso en la opinión pública, que sigue considerando más segura la compra tradicional.
Es evidente que el comercio electrónico tiene sus ventajas y desventajas, pero también es probable que el miedo a las compras online, fomentado por las noticias de hackers, virus o fraudes, influyan negativamente a pesar de no tener demasiado fundamento. Los fraudes, que ciertamente los hay, están en todas partes.
Tanto en el comercio electrónico como en el comercio tradicional hay que actuar con sentido común y observar las medidas de seguridad pertinentes.

La primera norma que debe seguirse antes de hacer cualquier compra online, consiste en comprobar la seguridad de la página en cuestión. Una de las claves principales para saber que estamos en una página segura está en la dirección URL; en vez de iniciarse con el habitual "http", debe empezar por "https". Otro elemento de seguridad es un candado cerrado, que suele aparecer abajo a la derecha.
Existen herramientas para comprobar si el navegador acepta una página segura, alertando que se trata de una página cifrada y ofreciendo información respecto de los certificados de seguridad asociados a la misma.

Sistemas de pago en el comercio electrónico

Al igual que otros sistemas de compra donde el cliente y el vendedor no coinciden físicamente, el comercio electrónico presenta problemas similares. Aunque existen diversos sistemas de pago, quizá el más seguro sea el pago contra reembolso, aunque no el más cómodo. El cargo en la cuenta es otra modalidad que suele utilizarse en ciertas compras, como pueden ser las suscripciones. El método más común, no obstante, es el pago con tarjetas de crédito o débito, que acaparan las tres cuartas partes de todas las transacciones.


Las tarjetas de crédito para pagar en el comercio electrónico

Las compras online con tarjetas de crédito siguen el mismo proceso que en el comercio convencional. El eslabón débil de la cadena se encuentra en la circulación del número de la tarjeta a través de Internet. Aún así, el protocolo utilizado hace que, aunque sea interceptada, las posibilidades de ser interpretada correctamente, y por tanto hacer un uso fraudulento de la misma, sean prácticamente nulas.

Sin embargo, existen otros inconvenientes, ya que alguien que accede a una tarjeta puede pagar con ella en Internet, de ahí que los bancos hayan implementado un nuevo elemento de seguridad; un número clave asociado a la tarjeta y que sólo conoce su propietario. De este modo, tras una compra online, el vendedor solicitará al cliente el número clave que lo identificará como el propietario de la tarjeta.

Pagos de los productos o servicios a través de la Red

Si bien buena parte del volumen de negocios en el comercio electrónico se mueve a través de las tarjetas de crédito, no es menos cierto que para los pequeños pagos, las tarjetas no resultan adecuadas, sobre todo por las comisiones que llevan asociadas.
Cuando se trata de pequeñas compras, como pueden ser libros, PDF, música u otros productos digitales de escaso costo, lo más adecuado es la utilización de un sistema de micropagos, siendo PayPal el más conocido y empleado, con millones de usuarios en todo el mundo.

Pagar a través del teléfono móvil
Otra modalidad que está ganando cada vez más adeptos, consiste en efectuar los pagos a través del teléfono móvil. Aunque todavía queda bastante camino por recorrer en cuanto a su aceptación y uso, bancos y operadores telefónicos, tras varias iniciativas, han creado dos plataformas que hoy en día pueden considerarse como las más y mejor implantadas en el sector: Movipay y Paybox. El sistema se basa en la validación del pago mediante un sms que, con anterioridad, se ha asociado a una tarjeta de crédito.

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se despide y hasta la próxima 



Juan  Guillermo Ruiz 
Desarrollador de soluciones web
www.dsw.comyr.com

jueves, 18 de noviembre de 2010

Venta de libros digitales

Mis amigos lectores, el tiempo en donde los libros electrónicos empiezan a reemplazar a los libros tradicionales de papel, ha iniciado con esta noticia de Amazon.

Según la empresa, ya lleva tres meses que vende mas libros nuevos en formato hardcoverelectrónico que en formato físico. Específicamente, en los últimos 3 meses la empresa ha vendido 143 libros en su formato electrónico Kindle por cada 100 libros tradicionales.

Sin embargo, en tan solo el último mes, la empresa ha vendido 180 libros Kindle por cada 100 libros tradicionales, y aunque la empresa no lo menciona en ningún lugar en su Nota de Prensa (por razones obvias ya que compite contra Apple en ese espacio), la razón principal de este crecimiento tiene mucho que ver con el lector Kindle para el iPad que salió hace pocas semanas (lo que fue una excelente movida estratégica por parte de Amazon, ya que a largo plazo tiene mas de ganar por las comisiones de ventas de los libros que por ventas del hardware Kindle).

Ahora lo que necesitamos en la industria de los libros electrónicos es lo siguiente:

1. Que todos apoyen un estándar unificado como EPUB o algo nuevo, pero que sea apoyado por los grandes Amazon y Apple, y por otros como Barnes & Noble y Sony.

2. Capacidad multimedia mejorada. El iBookStore de Apple justo hoy están lanzando una actualización que permitirá que los libros contengan videos, audio, interacción, etc), pero esto necesita ser adoptado por todos, Piensen algo análogo a los menúes de DVDs que se reproducen en cualquier reproductor de vídeo.

3. Capacidad de prestar los libros a otras personas. Barnes & Noble tiene algo que permite esto en su lector, pero esto también debe ser adoptado por toda la industria. Esto, a diferencia de lo que piensan las casas editoras, incrementaría las ventas, no las disminuiría, ya que haría que mas personas se vuelvan adictas al placer de leer.

4. Precios mas razonables. Seamos francos (y esto se lo digo a las casas editoras, así como a los distribuidores digitales como Amazon o Apple): Los consumidores no somos tontos, no se necesita ser un genio para saber que una versión electrónica cuesta al menos 100 veces menos empaquetarla digitalmente que una versión impresa. Así que por favor, bajen los precios a niveles mas razonables (yo diría entre US$5 y US$10 dólares).

5. Permitan que compremos los mismos libros por cualquier distribuidor, y que los instalemos en cualquier dispositivo que queramos (por ejemplo, que podamos comprar del Apple iBookStore y leer el libro en un celular Android si nos da la gana, o incluso en un futura PalmPad de HP). Aquí al que hay que convencer mas que todos es a Apple, famosa por su infraestructura cerrada. Sin embargo, creo que al largo plazo tendrá que ceder, como sucedió con las canciones libres de restricciones DRM. Noten que hay tecnologías hoy día que permitirían esto entre distintos proveedores,como esta.